Consejo de Sabios
CapÃtulo IV
El enojo del Sol era tremendo; en esos instantes por circunstancias de las Galaxias, el Sistema solar veÃa arribar a toda la constelación de Orión, estaban Quiéranlo, TadamÃs, Sereno y nada menos que ZapÃfico….
Ante tal aparición, los asteroides sabios , formaron Consejo. Marte querÃa declar la guerra, los meteoritos rebeldes aplaudÃan a rabiar, la Luna no paraba de llorar y Venus estaba ruborizada.
El Planeta mayor de Orión, Sereno, trataba de explicarle al Sol lo que habÃa sucedido, con la calma que lo caracteriza. Criticó las falsas noticias intergalácticas y los rumores que se generaban, lamentando que el Universo estuviera asÃ.
A todo esto, ZapÃfico se fue acercando lentamente a la órbita de la tierra; esta lo miró con sus inmensos océanos azulados, enloqueciendo de amor a ZapÃfico que al instante solicito su órbita al Sol.
El Sol casi deja de resplandecer ante semejante pedido, toda la galaxia se acercaba para enterarse de lo que sucedÃa. Marte estaba verde y enfurecido, Venus roja y avergonzada, Mercurio daba vueltas enloquecido, Neptuno y Urano empezaron a preocuparse, lo mismo que Saturno, la luna lloraba aún mas fuerte, los meteoritos rebeldes seguÃan felices aplaudiendo.
Los asteroides sabios seguÃan reunidos en Consejo…. y la Tierra? La Tierra tenÃa una inmensa alegrÃa, su corazón latÃa, enamoradisima y plena de felicidad…
La TV informaba que la humanidad estaba desorientada, los gobernantes del mundo llamaban a la calma.
El abuelo Ramoncito gritaba feliz…Al fin algo del otro mundo… En el cielo de La Plata las estrellas están muy cerca, casi se las puede tocar, mirándonos unos a otros para tratar de comprender si todo esto es verdad…..
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